Problema de fertilidad en Europa, la preocupante problemática ha atraído la atención recientemente, y los datos más recientes pintan un panorama desafiante.
Según Eurostat, en el año 2021, el promedio de nacimientos por mujer en la Unión Europea (UE) fue de 1.53.
Aunque esta cifra ha mantenido cierta estabilidad en la última década (era de 1.54 en 2011), sigue estando por debajo del umbral necesario para mantener la población europea sin contar la migración, el cual se estima en 2.05 hijos por mujer.
La fertilidad varía ampliamente en toda Europa. Algunos países, como Chequia, Hungría, Rumania, Letonia y Alemania, han experimentado un aumento significativo en las tasas de fertilidad, aumentando entre un 10% y un 30% entre 2011 y 2021.
Por otro lado, países como Francia, Irlanda, Bélgica, España e Italia han visto una disminución de alrededor del 10% en sus tasas de fertilidad durante el mismo período.
La fertilidad en Europa en la actualidad
En la actualidad, Francia lidera la UE con la tasa de fertilidad más alta, registrando 1.84 hijos por mujer en 2021. Sin embargo, si las tendencias actuales persisten, es probable que Chequia (1.83) y Rumania (1.81) superen a Francia en un futuro cercano.
En el otro extremo, algunos países de la UE enfrentan tasas de natalidad extremadamente bajas. En 2021, Italia (1.25), España (1.19) y Malta (1.13) tuvieron las tasas de fertilidad más bajas en la UE.
El demógrafo Gilles Pinson atribuye estas diferencias en las tasas de fertilidad a las políticas laborales que fomentan la vida familiar.
Los países del norte de Europa tienden a tener políticas más favorables a la familia, mientras que las naciones del sur de Europa están rezagadas en este aspecto.
Estas políticas pueden tener un papel fundamental en motivar a las familias a tener más hijos.
En los países del este de Europa, después de una disminución en las tasas de fertilidad tras la disolución de la URSS, se ha observado un repunte desde la década de 2000.
La cuestión de la fertilidad en Europa es compleja y está influenciada por diversos factores, incluyendo políticas económicas y sociales.
A medida que los países se enfrentan al desafío de mantener sus poblaciones, comprender estas tendencias se vuelve cada vez más importante tanto para los formuladores de políticas como para los demógrafos.
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